Alejandro Christophersen (1866-1946) fue una figura central de la arquitectura porteña de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Nació en España y se formó en las academias de Amberes y París. Tras establecerse en Buenos Aires en 1887, desarrolló una vasta producción de estilo ecléctico historicista que incluye hitos como el Palacio Anchorena, la Bolsa de Comercio y la Basílica de Santa Rosa de Lima.
Su rol en la institucionalización del campo local fue fundamental: fue socio fundador de la Escuela de Arquitectura de la UBA, de la Sociedad Central de Arquitectos (entidad que presidió en dos períodos), y socio fundador de la Sociedad de Acuarelistas, Pastelistas y Grabadores. Su aporte intelectual y artístico trascendió la arquitectura destacando también como pintor, acuarelista y autor de libros como Los orígenes de la arquitectura colonial (1913) e Ideas sobre el Arte (1920).
La colección reúne materiales fechados entre ca. 1892 y 1978, y destaca por su diversidad tipológica: incluye cuadernos de viaje con dibujos en tinta y lápiz de paisajes y estructuras arquitectónicas, carpetas con copias de obras artísticas y un retrato del arquitecto realizado por la Casa Witcomb. Asimismo, el fondo cuenta con álbumes que compilan fotos, catálogos, recortes de prensa e invitaciones que documentan su proyección pública y los homenajes recibidos en vida, como el de sus Bodas de Oro en la Sociedad Central de Arquitectos.
El conjunto incluye, también, notas y discursos póstumos y la publicación monográfica de Eggers-Lecour (1946), el primer trabajo de construcción historiográfica de su figura.
El valor histórico de este legado reside en su capacidad para documentar no solo la trayectoria profesional de Christophersen, sino también el desarrollo del campo cultural y de la arquitectura en nuestro país a fines del siglo XIX y la primera mitad del XX.